Cuando te viene «la crisis»

Cuando estás tocando fondo te cuestionas absolutamente todo. Es impresionante, como si no hubiese ninguna certeza de lo que estás haciendo, sintiendo, pensando. Pero la verdad es que no tienes por qué tenerla, lo único certero que tiene que existir en tu vida es aquello que le hace sentido a tu ser, tus valores, tus principios, aquello que quieres lograr, tus metas, tu visión, tus anhelos, esos que tanto les has pedido a Dios, la vida, el universo, o en quién tengas esa fe absoluta. Y si el motivo de esa crisis es justamente porque nada te hace sentido entonces vuelve a re-conocerte, a buscar la fuente, vuelve a tu espiritualidad.

Las crisis se originan por una acumulación de situaciones que tu energía no logra sostener. Puedes haber fallado en una relación mientras en tu casa las cosas contigo o tu familia no andan bien y al mismo tiempo tu trabajo te exige demasiado que dejaste de realizar panoramas con tus amistades mas cercanas, pero lo más importante, es que olvidaste atender-te, olvidaste tomar una pausa, escuchar tu cuerpo, respirar consciente y poner atención a tus emociones.

Aún así, las crisis no son eternas. Y en su evolución te hacen buscar soluciones, intentar de nuevo, cambiar la estrategia, pero sobre todo te invita al cambio, a parar e integrar lo que te hizo detonar y entonces llega el aprendizaje.

Por eso, ¡NO TE RINDAS! y ten fe porque eres un ser humano capaz de todo, tienes un cuerpo que funciona como una máquina perfecta, que tiene todo a su al rededor para nutrirse, el aire que le entrega oxígeno a nuestros pulmones y nos mantiene vivos, la tierra que nos permite cultivar nuestros alimentos, el agua como fuente vital para nuestro cuerpo considerando que somos 70% agua, el fuego para resistir a duros climas.

Empieza con un cambio en la alimentación, vuelve a consumir lo que cuerpo realmente necesita dejando fuera de tu dieta aquello que la industria considera como alimento pero no es más que la suma de químicos que trae como resultado un producto artificial. No estamos hechos de químicos, ¿por qué razón habría que ingerirlos entonces?

Si la alimentación no es el camino entonces toma un libro, aúntate a una clase que llame tu atención, busca información de un tema relevante y fomenta la auto-educación, vas a sentir una liberación tremenda cuando descubras que el conocimiento es poder.

Y si el conocimiento tampoco es el camino entonces prueba con lo más importante, escuchando tus emociones y fortaleciendo tu espiritualidad. Somos seres llenos de amor, la fuerza que nos creó es amor, ¿por qué tendríamos que normalizar pasar más de seis horas al día con sentimientos provocados por el dolor, la tristeza o la angustia? Busca la fuente amorosa que te creó.

Y así, puedes probar con un sin fin de áreas pero no te rindas, fortalece tu fe y vuelve a re-inventarte. Te vas a sorprender de lo maravilloso/a que eres y de lo que puedes llegar a ser.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *